Asentamientos Fenicios en Guardamar del Segura

Publicado por Basilio en

Los fenicios eran un pueblo de comerciantes provenientes del actual Líbano que crearon una vasta red comercial en el Mediterráno, compitiendo con los antiguos Griegos. Practicaban la navegación costera por lo que crearon multitud de asentamientos a lo largo de sus rutas comerciales. Desde éstos establecían relaciones con tribus y Ciudades Estado con los que intercambiaban productos elaborados a cambio de materias primas y metales preciosos. Desde el siglo IX a.C. se asentaron en las costas del Levante Español con el fin de comerciar con los Íberos. Encontrando en el Sinus Ilicitanus un lugar idóneo donde establecer un asentamiento de importancia.

El Sinus Ilicitanus

Asentamientos fenicios en el Sinus Ilicitanus
Asentamientos fenicios en el Sinus Ilicitanus

El área actual de la Vega Baja del Río Segura era una gran albufera en la que desembocaban los ríos Segura y Vinalopó llamada posteriormente por los romanos Sinus Ilicitanus. Tenía escasa profundidad pero era suficiente para el calado de los barcos fenicios. La laguna permitía resguardar los barcos en invierno de los temporales del Mediterráno. Además existían multitud de asentamientos Íberos con los que comerciar. Inicialmente los fenicios comerciaron artículos de lujo como cerámica fina, telas, especias y marfil a cambio de metales preciosos y suministros.

El contacto cultural entre los Fenicios y los nativos Íberos provocó el desarrollo cultural de éstos últimos. Los asentamientos Íberos evolucionaros hasta formar ciudades amuralladas. Además desarrollaron la escritura inspirándose en el alfabeto fenicio. El caso más importante en el entorno geográfico del Sinus Ilicitanus fue la ciudad Íbera de Ilici, la actual Elche. Que alcanzó su mayor esplendor en el S. V a.C

Línea de costa Sinus Ilicitanus s.IX-IV a.C. Guardamar del Segura
Línea de costa s.IX-IV a.C. Guardamar del Segura

Los asentamientos fenicios eran portuarios, además estaban fortificados con el fin de proteger las mercancías y los suministros. Los restos más antiguos corresponden a un Santuario Empórico situado en el actual cerro del Castillo de Guardamar. También hay indicios de presencia Íbera. El primer asentamiento en la zona del que se tiene constancia es el yacimiento del Cabezo Pequeño del Estaño. Posteriormente se trasladarían a la Ciudad Portuaria de La Fonteta.

Cabezo Pequeño del Estaño

Vista del yacimiento

El yacimiento del Cabezo Pequeño del Estaño se construyó en el siglo VIII a.C como asentamiento comercial dentro del Sinus Ilicitanus. Se encontraba en un entorno estratégico desde el que podían comerciar con todos los asentamientos costeros de la Albufera. El asentamiento estaba amurallado con dos lienzos paralelos que se ocupaban interiormente con casamatas. Utilizadas como almacenes donde guardaban las ánforas con el grano. Su construcción siguió un plan preestablecido. Siendo uno de los primeros edificios de España construidos a partir de un proyecto. Destaca el uso de la medida del codo Egipcio (0,52 cm), muy utilizada en Oriente Medio en la época.

A mediados del S. VIII a.C. un terremoto derribó parte del asentamiento, siendo reconstruido posteriormente reforzando con contrafuertes y taludes. Sin embargo la escasa profundidad del estero donde atracaban los barcos hizo que al aumentar el tráfico comercial decidieran trasladar el asentamiento. Fundado la Ciudad Portuaria de la Fonteta.

Interpretación del asentamiento en el siglo VIII a.C. visible en un cartel explicativo del yacimiento.
Escaleras de acceso a la fortificación
Interior fortificación Cabezo pequeño del Estaño. S. VIII a.C.
Vista interior de la Fortificación, se pueden ver los contrafuertes y taludes utilizados para reparar la estructura después del terremoto.

Ciudad Portuaria de La Fonteta

Vista de la muralla de la Ciudad Portuaria de La Fonteta
Vista de la muralla de la Ciudad Portuaria de La Fonteta

La ciudad Portuaria de La Fonteta se fundó a finales del siglo VIII a.C. al trasladarse el enclave comercial del Cabezo Pequeño del Estaño. Su nueva ubicación en una península en la entrada al Sinus Ilicitanus le proporcionaba un puerto más profundo para los barcos Y acceso tanto a la laguna como al mar.

Las excavaciones muestran unas murallas de gran tamaño, con una base de piedra que alcanzaría unos 5 metros sobre la que se alzaría un remate de adobe o tapial. Siendo la altura de las murallas cercana a los 10 metros. Además la muralla se encontraba rodeada por un foso.

Apenas se ha excavado una pequeña porción del conjunto, y parte del asentamiento sirvió de base para una fortificación medieval (La rábita Califal). Se estima que el trazado urbano pudo alcanzar las ocho hectáreas, siendo una de las mayores urbes del Mediterráneo Occidental en el siglo VII a.C. Los hallazgos arqueológicos corroboran la importancia de la ciudad, encontrándose cerámicas finas griegas, huevos de avestruz, marfil o escarabeos egipcios.

En el yacimiento se han encontrado restos de actividad metalúrgica tanto de metales nobles como de cobre o hierro. Este hallazgo es de suma importancia dado que es muy probable que la introducción de la metalurgia del hierro en la zona se realizara a través de éstos asentamientos fenicios. Cabe puntualizar que para los pueblos que desconocían la metalurgia del hierro, este metal era más valioso que el oro dado que sus únicas fuentes eran los meteoritos.

El declive de la ciudad se produjo en el siglo V a.C. Coincidiendo con la desaparición de las rutas comerciales que la abastecían al conquistar los Persas Fenicia. Por otra parte la ciudad de Ilici creció sustituyendo a La Fonteta en importancia e influencia en la zona.