En este post voy a hablar de un edicio que siempre me pareció fascinante, la Catedral vieja de Cartagena. La primera vez que estuve alli tenía diez años, fue en una excursión del colegio al teatro romano de la ciudad. Recuerdo que antes de acceder al recinto arqueológico, rodeamos los muros de la catedral y me asomé al ojo de la cerradura del portón principal.

Era precioso, la imagen parecía sacada del decorado de una película, las ruinas daban la sensación de eternidad. Parecía que llevaban muchos años alli esperando, como restos de otra época y que seguirían estando alli muchos años después de nosotros. Desgraciadamente cambiaron la puerta principal hace unos años y ya no se ve nada.

Varios años despues, empecé la carrera de Arquitectura en la misma ciudad. Es por ello que pude entrar  al edificio en una visita organizada al mismo. Y el interior me sorprendió, los restos transmiten una sensación de eternidad fascinante. Como si se entrara en un grabado de Piranesi.

Fue una de esas sensaciones que posteriormente me hizo preferir los criterios de Ruskin en lo relacionado con el patrimonio. En definitiva la catedral de Cartagena es un edificio muerto, pero con un cadaver tan bello que sería un crimen volver a poner piedra sobre piedra.

 

Las perspectivas son muy interesantes, en la imagen podemos ver la visual dede una capilla lateral.

La capilla de la imagen es la que mejor conservada está, tanto que es donde guardan restos del monumento de más valor de la intemperie. Destaca su fachada barroca, que contrasta con la sobriedad del resto del templo.

Aunque el edificio original se puede encuadrar estilísticamente en el Gótico Levantino, las modificaciones fueron continuas. En la imagen podemos ver los arcos góticos originales, los arcos de medio punto realizados en el siglo XVI y los elementos decorativos neorománicos de la restauración del siglo XIX. A ésto, se le suele denominar edificios tipo atolón, ya que el monumento es resultado de una suma de elementos con estilos distintos.

Gran parte de la belleza del edificio radica en la posibilidad de ver los distintos estratos de evolución, como si de los anillos de un arbol caído se tratara.

Los elementos escultóricos de piedra artificial fueron añadidos en el siglo XIX en una restauración realizada por el arquitecto Victor Beltrí.

Este edificio se empezó a construir en el siglo XIII, aunque la mayor parte de lo que se ve corresponde a una restauración neorrománica del siglo XIX, realizada por el arquitecto Víctor Beltrí. El templo se mantuvo en uso hasta que se incendió en un bombardeo durante la Guerra Civil.

En el solar donde se encuentra actualmente, se ubicaba parte de la grada del Teatro Romano. Durante el siglo IV la decadencia de la ciudad hizo innecesaria una infraestructura como el teatro, por lo que sobre su traza se edificó un barrio comercial con un mercado y una basílica. Esta basílica es el origen de la Catedral, estando sus restos excavados visibles en parte.

De los restos prerrománicos, lo que más destaca es una columna de la basilica original del siglo V-VII. La cual podemos ver en la imagen.

Columna de la basílica bizantina de Cartagena

Estos restos fueron desenterrados durante las obras de restauración de la catedral por el arquitecto Víctor Beltrí. De una forma acertadísima se montaron junto al muro de una capilla, ayudando a intuir la traza del anterior edificio. Es muy probable que jalonaran una bóveda de cañón de una capilla secundaria, o que formasen parte del arco triunfal del altar mayor. Tal y como era usual en la arquitectura hispana de esa época.

Los elementos que conforman la columna son material reciclado del teatro romano, cabe destacar la base de columna de mármol blanco recortada por la mitad. El capitel si que es de factura bizantina por lo que he podido investigar, aunque es muy posible que fuese tallado de una pieza de marmol del teatro.

Una parte interesante es la pieza trapezoidal situada encima del capitel, tallada en travertino rojo de Mula. La cual hace a intuir la posibilidad de que el arco que jalonaba esta columna fuese un arco de herradura. Esto entraría en consonancia con la arquitectura visigótica, siendo posible que fuese una influencia local o que la columna perteneciese a una reconstrucción despues de la conquista de Cartago Saprtaria por los Visigodos.

Hay que tener en cuenta que según San Isidoro de Sevilla la ciudad fue destruida hasta los cimientos despues de su conquista a manos del rey visigodo Suntila en el año 622.

“Hoy día, de la ciudad, destruida por los godos, apenas quedan sus ruinas.”  (Etimologías, San Isidoro de Sevilla)

Aún así la ciudad debió ser reconstruida, pues en el año 675, Munulo, obispo de Cartagena, aparece firmando una de las actas de los Concilios de Toledo. Es ahi donde se concibe la posibilidad que la basilica se reconstruyese con arcos de herradura como era comun en la arquitectura visigótica del siglo VII.

Hipótesis del aspecto de la columna en su entorno arquitectónico de la basílica visigótica

En todo caso el dibujo superior es una hipótesis, dado que no se apoya en pruebas arqueológicas.

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *